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La otra cara del repuesto: retos y transformaciones del sector motriz colombiano

Por Carlos Andrés Pineda Osorio – Presidente Ejecutivo de Asopartes

Hablar hoy del precio de los repuestos en Colombia no es solo una inquietud de talleres y empresarios: es una conversación cotidiana entre millones de ciudadanos. ¿Por qué subieron tanto? ¿Por qué no hay disponibilidad? ¿Por qué tardan meses en llegar ciertas piezas? Las respuestas a estas preguntas nos obligan a mirar con lupa una cadena de valor compleja, profundamente globalizada y en proceso de transformación acelerada.

En Asopartes, como gremio que representa al sector automotor y de autopartes, hemos venido analizando con rigurosidad los factores estructurales que inciden en la variación de precios y la creciente presión sobre consumidores, técnicos, aseguradoras y empresarios. Más del 85 % de los repuestos que se comercializan en el país son importados, y su costo está directamente atado a la Tasa Representativa del Mercado (TRM). Aunque el dólar ha mostrado una ligera tendencia a la baja, su efecto real en los precios se retrasa entre dos y ocho meses, debido a los ciclos logísticos y de nacionalización.

Entre 2019 y 2024, el aumento acumulado promedio ha sido del 6,2 %, con años donde los picos han superado el 13 %. Pero el problema no es solo el tipo de cambio. Se suman factores geopolíticos como la posibilidad de una tensión arancelaria entre Colombia y Estados Unidos, nuestro segundo socio comercial en autopartes, con un 14,4 % de participación, que podría implicar incrementos de aranceles de hasta el 50 %, afectando directamente al consumidor final y a las ensambladoras nacionales.

China lidera hoy las importaciones de autopartes, seguida por Estados Unidos, Brasil e India. Para el segmento de motocicletas, sobresalen países asiáticos como India, Vietnam e Indonesia, en parte por el ecosistema de ocho ensambladoras activas en Colombia. Sin embargo, el cierre de dos plantas en el último año ha provocado una caída de entre 8 % y 10 % en la producción local de componentes, reduciendo aún más la disponibilidad nacional.

A esto se suman cuellos de botella logísticos, paros portuarios, trámites internos y demoras en la nacionalización. En la práctica, esto implica que ciertos componentes, en especial los más sofisticados o de baja rotación, puedan tardar hasta ocho meses en llegar al país. Y como gremio, nos preocupa una consecuencia directa: el aumento en la demanda de repuestos más económicos pero de baja calidad, con implicaciones graves en seguridad vial y desempeño técnico.

Nuestro país tiene capacidad productiva, sí, pero limitada: sólo el 15 % del mercado de autopartes es nacional. La razón es clara: el parque automotor colombiano es tan diverso y fragmentado, que la industria local no puede cubrir su complejidad. Por eso, desde Asopartes hemos impulsado con decisión la internacionalización del sector, participando en ferias como Autoaméricas (Miami), y trabajando de la mano con el Ministerio de Comercio y ProColombia en programas de exportación.

Además, enfrentamos un cambio estructural: la transformación tecnológica de los vehículos. El auge de sistemas electrónicos, sensores, cableados y unidades de control ha elevado no solo los precios, sino los requerimientos técnicos en los talleres. El país necesita con urgencia una política clara de tecnificación y certificación de competencias. En alianza con el SENA y otras entidades, hemos avanzado en programas de formación, pero aún carecemos de un estándar nacional que permita evaluar la calidad y preparación de nuestros técnicos.

En este entorno desafiante, Asopartes cumple 50 años de trabajo continuo por la industria que mueve el país. Y lo celebraremos con una edición histórica de Expopartes 2025 en Corferias, del 4 al 6 de junio, con más de 500 marcas nacionales e internacionales. No será solo una feria: será una plataforma para visibilizar la evolución del sector, consolidar alianzas y trazar la hoja de ruta para los próximos 50 años.

Hoy, más que nunca, necesitamos un compromiso nacional con la formalización, la capacitación, la calidad y la seguridad en el sector automotor. Llamamos al Gobierno, a la academia, al empresariado y a los consumidores a sumar esfuerzos para construir un mercado más competitivo, transparente y tecnológicamente preparado.

Porque detrás de cada repuesto hay una historia de movilidad, empleo, emprendimiento e innovación. Y como gremio, no dejaremos de alzar la voz para que ese engranaje no se detenga

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